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Existencia

hasta detalló cómo es mi bicicleta, la cual estaba guardada en el patio trasero hacía una semana; así que, no había chance alguna de que la haya visto ese día.
Por eso me pareció raro que entre esa espléndida lucidez, la señora no podía encontrar su casa.
Javier, lo más inquietante es que describió a mi amada y difunta Dora, y las tardes que pasaba arreglando este mismo jardín, en el que actualmente solo crece pasto por mi poco entusiasmo; y  que alguna vez deslumbró y respiró vida de tantas plantas y flores.
Javier, Dora murió hace ya 10 años. Solo una persona que la conociera, aunque sea de vista, podría haberla descrito como lo hizo ella.
Cuando terminó de hablar se me puso piel de gallina.
No sé cómo explicarlo.
Bebía pequeños sorbos de agua y miraba hacia la calle con una leve sonrisa.
Le pedí que se tranquilizara una vez más aunque era innecesario, estaba tranquila, y me dijo que no tenía que preocuparme por ella, que iba a estar bien.
Se levantó y me pidió que le abriera la puerta, que iba a tomar el colectivo a lo de un familiar que vivía cerca.
Intuí que era mentira, se contradecía con lo que me había contado sobre su familia que vivía lejos, pero sentí que dejarla ir era lo mejor que podía hacer.  Era como si una voz me susurrara al oído, como si el silencio de la naturaleza me sugiriese que la dejara marchar.
Me agradeció por la hospitalidad, cruzó la puerta, y antes de partir se dio vuelta y me dijo:
—Perdón por haberle mentido recién. Mi familia no vino a pasar las fiestas conmigo ni tengo a donde ir. Hace ya varios años murió mi marido y nunca tuvimos hijos. Los dos ya éramos de por sí solitarios, pero estábamos juntos, nos hacíamos compañía. Me quedé sola, y tal vez pasé tanto tiempo sola en el anonimato que el universo olvidó mi existir.

Javier, el mundo entero se veía frágil ante su mirada y yo sentí, de un momento a otro, el peso del universo sobre mis hombros.
El cuerpo no me respondía, no podía hacer más que escucharla.

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  1. Leo dice:

    Hey amigo. Esta excelente este cuento. De verdad logras poner piel de gallina. Capo

  2. Fernando Muñoz dice:

    Sebastián, me gustó. Me gustó en serio, no es un cumplido. Tenés un estilo que obliga al lector a zambullirse dentro de una película. Y si bien la historia es simple, lo que es en si mismo es una virtud, mantenés a lo largo de todo el relato un suspenso que empuja a seguir leyendo para entender qué es lo que puede estar pasando. Te felicito. Muy lindo cuento. Abrazos.

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