Comunicacion Eclipse 2

Comunicación:Eclipse

Iván, luego de su última frase, penetró con fuerza a Anabel, y esta explotó de nuevo en cientos de colores, manchando las paredes, la mesa de luz con la lámpara, las cortinas, el piso, el placard, las sábanas y las almohadas. Todo menos a Iván, y el contorno a sus espaldas que seguía limpio, como si la pintura lo hubiese esquivado. Se levantó y miró fijo a Mike.

—Me ayudaste a conseguir trabajo, te interesaste por mis gustos, nunca miraste fútbol en tu vida, pero sí conmigo. Pude terminar los estudios, me diste dinero, una habitación. Siempre me trataste como a un hijo, pero no soy tu hijo, y tampoco soy hijo de Anabel.

Iván se paró frente a frente a Mike, sus narices casi se tocaban.

—No soy tu hijo, soy tu eclipse.

Mike notó que los ojos de Iván eran completamente negros con una leve aureola en lugar de pupila. Tenían la misma forma que la mancha solar. La voz de Andy irrumpió por doquier, y por cada palabra que emitía la habitación vibraba, como si hubiera un temblor.

—Y entonces Mike me salvó. Me dio un propósito. Al menos momentáneo. Me llevó a trabajar a la base espacial, al desierto, y comencé arreglando maquinaria, y una cosa llevó a la otra, y acá estoy, en el espacio, perdido en la inmensidad del espacio. En realidad llevo perdido mucho más tiempo. Llevo muchos años flotando en la nada misma. Eclipsado bajo mis propios instintos. Hechizado bajo mi propia negación de pertenecer al mundo de allá abajo. La vida es placer y en mi vida no podía encontrar placer. Nada. Por más que busque, no encuentro.

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  1. Sergio dice:

    Es el que más me gustó de los tres. Segui adelante. Muy bien por la narrativa.

  2. Anabel dice:

    Alguna vez quise ser astronauta.. Con lo que me gusta el espacio!!! Está Genial! Imposible no llegar hasta el punto final una vez que arrancás a leer!! Te Felicito!!!

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